“La vocación del laico consagrado es la respuesta a un llamado específico que hace el Señor”

Entrevista con Álvaro Cifuentes Muñoz

Nació en Bogotá en 1963. Estudió en México, en el Colegio Cumbres, y se incorporó al Movimiento en 1979. Vivió en  Venezuela 11 años, donde estudió ingeniería de sistemas. Se consagró en el Regnum Christi en 1990. Actualmente  desarrolla su labor en Chile, en la pastoral de profesores del Colegio Cumbres de Santiago y en la sección de jóvenes de esa ciudad.

En esta entrevista nos cuenta quiénes son los laicos consagrados, qué hacen, cuál es su aporte específico al Regnum  Christi y cómo ven el proceso del renovación:

¿En qué consiste la vocación de los laicos consagrados y cuál es su aporte específico a la familia del RC?

La vocación del laico consagrado es la respuesta a un llamado específico que hace el Señor a un joven a entregar su vida permaneciendo insertos en el mundo, en las realidades más cotidianas, para ser fermento del mensaje de Cristo allí mismo, dedicado enteramente a la misión por una consagración de la vida a Dios en el Regnum Christi. Así se vive de manera plena esta triple realizad de ser laico, consagrado y del Regnum Christi.

El aporte específico está en la vivencia concreta de estas facetas que nos vincula de manera particular con las demás ramas del Movimiento: Con los sacerdotes compartimos el mismo género, además de mucha historia juntos; con las consagradas compartimos la realidad de la consagración, y con los demás miembros del movimiento el hecho de ser laicos como ellos. Pienso que esto nos permite estar en una posición privilegiada para fortalecer la unidad del Movimiento.

Pero, además, desde mi punto de vista, la posibilidad de vivir en contacto permanente con las realidades temporales nos permite visualizar de manera directa las necesidades concretas de las personas y ser puentes entre dichas necesidades y las posibilidades para resolverlas, ya sea vinculando gente, suscitando iniciativas apostólicas o trabajando en el Reino en la
formación de apóstoles.

¿Qué hace un consagrado? ¿A qué te dedicas en concreto tú?

Un consagrado puede realizar todas las labores que un laico puede llegar a hacer desde el punto de vista profesional, pero en función del cumplimiento de la misión del Regnum Christi. De manera que genere un influjo evangelizador en la  sociedad. Por esto estudia una carrera profesional, realiza estudios de postgrado, pero también se capacita en las ciencias. religiosas y metodologías que facilitan la difusión del mensaje cristiano. Puede trabajar en un campo comercial, político, social; siempre teniendo en cuenta la labor evangelizadora del Movimiento. Y también debe trabajar de manera parcial o dedicada a las obras del Movimiento.

En lo concreto yo me estoy dedicando actualmente al acompañamiento de jóvenes y profesores en colegios nuestros, Cumbres de Santiago y Mano Amiga de la Pincoya, así como en la sección de jóvenes. Estoy involucrado en proyectos de investigación pastoral en nuestros colegios de Chile y en un emprendimiento social con exalumnos de nuestros colegios.

¿Cómo y por qué llegaste a ser consagrado?

Mi inquietud por entregar mi vida a Dios viene desde la etapa colegial cuando mis compañeros del Cumbres de México entraron a la vida consagrada antes de salir del colegio. Después me fui a vivir a Venezuela con mi familia y al poco tiempo me involucré en la fundación del Reino a la llegada de los legionarios a Caracas. Siguieron mis inquietudes mientras vivía con mucho entusiasmo el desarrollo del Reino hasta el final de mi carrera (estudié ingeniería de Sistemas en la U.  Metropolitana). Y mi director espiritual, conociendo mi deseo de entrega, la pasión por la carrera profesional y el llamado que el Señor me estaba haciendo, me invitó a que conociera más a fondo la vida consagrada en México. Al llegar allí y ver la vida que llegaban, la proyección para el Movimiento y la posibilidad de mi desarrollo apostólico, me enamoré de esta vocación.

¿Por qué consagrado y no sacerdote?

Yo no tenía ninguna preferencia por una u otra vocación. Mi interés era entregar mi vida al Señor, según él me lo estaba pidiendo, y mi director espiritual me ayudó a discernir por donde encajaría según las inquietudes personales. En ese  momento no lo comprendía muy bien. Ahora veo con más claridad el camino por el que me fue llevando. El contacto directo lo tenía con los legionarios, pero uno de ellos me abrió esta perspectiva de entrega tan interesante para un miembro del  Reino.

Los laicos consagrados le han apostado todo a la unidad del Regnum Christi, cambiando incluso su configuración canónica ¿Cómo ves el proceso de renovación?

El proceso de revisión que hemos vivido todos como Movimiento ha sido una experiencia extraordinaria de renovación. Nos ha permitido viajar hasta los fundamentos más profundos de nuestro ser y revisar de cara al Evangelio, las enseñanzas de la Iglesia y lo que el Espíritu Santo nos estaba pidiendo, nuestros códigos legislativos, pero, sobre todo, nuestros  comportamientos y actitudes ante la misión. Ha sido una oportunidad de examinar, con lupa y sin pudor, nuestro apego al carisma que el Señor nos regaló.