“Seguir creciendo en comunión”

A continuación presentamos una semblanza de José Mateos, Responsable Territorial de México y Estados Unidos, y su visión sobre esta misión:

José Mateos Brito, mexicano nacido en 1970. Es el quinto de seis hermanos. Originario de la sección de Monterrey, se incorporó al Regnum Christi en marzo de 1991. Es Arquitecto por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey y estudió la Maestría en Ciencias de la Familia en el Instituto Juan Pablo II en México. Fue colaborador del Regnum Christi en el periodo 1993-1995 en Viña del Mar, Chile. Se consagró en la Ciudad de México el 15 de septiembre de 1995. Como consagrado ha desarrollado su apostolado en Dallas, TX en The Hihglands School y la sección de jóvenes; se desempeñó como Secretario General en la Universidad Anáhuac México Norte; fue Director Nacional de Red Misión México; fungió como Coordinador Local de Apostolado para el sureste de México; fue Director Nacional de la Red de Colaboradores en México; en los últimos años ha sido consejero territorial de los Laicos Consagrados en México y Responsable Territorial de los Laicos Consagrados en México en el periodo 2015-2018. Además de estas responsabilidades principales, a lo largo de su vida consagrada ha participado activamente en el área de misiones de evangelización y, más recientemente, en temas de sexualidad, matrimonio y familia, particularmente a través de la Teología del Cuerpo de Juan Pablo II.

 

¿Cuáles crees que son los mayores retos del Regnum Christi en tu territorio y cuál sería la aportación de los LCRC para responder a estos retos?

Diría que los principales retos para nosotros son los mismos retos que tiene todo el Regnum Christi: llevar adelante el proceso de renovación, sobre todo espiritual, en este momento de nuestra historia. Seguir creciendo en comunión entre nosotros, con las otras ramas del Regnum Christi y con el resto de la Iglesia. Discernir y llevar a plenitud la aportación apostólica de los Laicos Consagrados del Regnum Christi; gracias a Dios están surgiendo nuevas inquietudes de responder a las necesidades del Regnum Christi, la Iglesia y la sociedad con respuestas nuevas y acordes a nuestro carisma. El reto de una verdadera pastoral vocacional en conjunto con todo el Regnum Christi, lo que implica poner medios de oración adecuados, vivir acorde con nuestra identidad, dar un testimonio creíble como laicos consagrados que pueda ser luz para los jóvenes que Dios está llamado, acompañar a todas las personas en el camino de su plenitud vocacional y comunicar adecuadamente nuestra propia vocación dentro y fuera del Regnum Christi. Otro reto importante es que el grupo de consagrados que conforma nuestro territorio se extiende en tres territorios del Regnum Christi: México, Monterrey y Norteamérica y eso requiere estar insertos en la dinámica y vida de los mismos.

 

¿Personalmente cuál crees que deben ser las funciones principales de un responsable territorial?

Comento varias sin ningún orden en especial: acompañar a los miembros consagrados para ayudarles a crecer en su formación y apostolado. Acompañar a los responsables de comunidad en su labor. Asegurar una inserción de la asociación y los miembros en la vida del Regnum Christi en los territorios que competen. Como parte de los comités directivos territoriales, aportar el propio carisma a la vida y marcha del Regnum Christi en el territorio. Trabajar muy unido al director territorial del Regnum Christi (y la Legión de Cristo) y la directora territorial de las consagradas del Regnum Christi. Impulsar una buena comunicación hacia adentro, con cada una de las otras ramas del Regnum Christi y con el público en general.

¿Alguna reflexión personal sobre esta misión que el Regnum Christi te pide en este momento?

Para mí, el hecho de que Dios me pida en estos momentos colaborar como responsable territorial es una muestra evidente de la misericordia de Dios y una constatación de que se trata de una obra que es de Él. Dios muestra su gloria y poder precisamente haciendo obras de eternidad a través de personas limitadas, débiles y con defectos.

Agradezco a Dios que me permita servir a mis hermanos, de los que he aprendido y recibido mucho. Tocar la vida de mis hermanos consagrados y descubrir en ella las huellas del paso de Dios es entrar a un terreno sagrado, donde gracia y humanidad entretejen un tejido bellísimo y complejo.

No niego que este servicio conlleva soledad, dificultades, sufrimientos… Dios ha querido hacer depender la dirección de su Iglesia de mediaciones humanas y, cuando te toca ser una de esas mediaciones, te sientes sobrecogido y limitadísimo… Pido a Dios infunda en mí la fe, esperanza y caridad, sin éstas no sería posible asumir esta misión.

Todo es Don de Dios y, en su sabiduría, esta invitación a participar con Cristo a través de este servicio seguramente será fuente de nuevas bendiciones, por lo que con esta renuevo mi lema de vida: “¿Cómo le pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?